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Baila tu TFG: cuando el cuerpo explica lo que la inteligencia artificial no puede sentir

¿Y si defender un TFG fuera bailarlo? En la Universidad de Huelva, estudiantes de máster han convertido sus investigaciones en piezas de danza para comunicar ciencia con el cuerpo, en plena era de la IA, que puede redactar y calcular, pero no sentir el movimiento humano.

Creado: 30.10.2026

Actualizado: 29.10.2026

En los escenarios académicos de la educación superior, el formato tradicional para presentar una investigación ha permanecido casi inamovible durante décadas: un discurso oral formal frente a un tribunal, apoyado en proyecciones repletas de textos rígidos y gráficos abstractos. Sin embargo, la comunicación científica contemporánea exige explorar vías capaces de conectar la rigurosidad del conocimiento con la vivencia, la emoción y la empatía humana.

Por qué comunicar la ciencia con el cuerpo: antecedentes

Esta búsqueda de lenguajes alternativos para la ciencia cuenta con una trayectoria solida y diversa en la literatura académica. El antecedente pionero se remonta a 2008 con la creación del certamen internacional Dance your PhD por parte del científico y periodista Jonn Bohannon, respaldado por la revista Science y la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia (AAAS). Bohannon planteó que, para transmitir la esencia de una idea compleja, prescindir de la jerga sobrecargada y recurrir al movimiento corporal puede resultar mucho más esclarecedor que docenas de diapositivas saturadas de texto.

Esta intuición ha sido analiza por la antropóloga Myers (2012), cuyos estudios etnográficos documentan cómo investigadores de biología molecular utilizan de manera natural “experimentos corporales” (body-work) y animaciones encarnadas para comprender y comunicar las dinámicas invisibles de las molecular.

En el ámbito de la enseñanza de las ciencias cuantitativas, investigadoras como Irving (2015) comprobaron con su proyecto dancing statistics que explicar conceptos abstractos mediante danza reduce la ansiedad del alumnado y mejora la retención de las ideas. De forma complementaria, la educadora matemática Scherich (2024), ganadora de Dance your PhD en 2017, defiende el uso de la danza para visibilizar el proceso creativo del pensamiento científico y compartir como se “siente” una investigación sin exigir años de prerrequisitos técnicos.

Asimismo, estudios recientes como los de Rangiwhetu et al. (2024) sobre la comunicación de investigadores de salud pública mediante cortometrajes de danza confirman que la estrategia de la entertainnment educación proporciona un formato memorable, accesible y emocionante cercano para transferir el conocimiento científico a toda la sociedad.

Baila tu TFG: el proyecto y sus resultados

Con estos antecedentes nació “Baila tu TFG”, un proyecto de innovación docente desarrollado en la Universidad de Huelva durante el curso académico 2025-2026. La iniciativa propuso un reto estimulante al alumnado del Máster en Investigación en Educación Física y Ciencias del Deporte, dentro de la asignatura Investigación en Expresión Corporal: retomar sus Trabajos Fin de Grado (TFG) defendidos en promociones anteriores y reinterpretar sus fundamentos científicos a través de piezas audiovisuales performativas donde el cuerpo y el movimiento fueran los verdaderos vehículos del saber.  

El núcleo metodológico más original del proyecto radicó en exigir al alumnado que tradujera de forma sistemática la estructura científica completa de su investigación o intervención académica a una narrativa corporal y escénica. Los estudiantes no bailaron de manera improvisada, sino que encarnaron con rigor cada uno de los apartados de la memoria académica: el planteamiento del problema y el marco teórico, los objetivos e hipótesis, la muestra de participantes, las variables e instrumentos de estudio, y los resultados y conclusiones finales.  

Para lograr esta compleja traducción de la ciencia al movimiento, los contenidos disciplinares propios de la expresión corporal jugaron un papel insustituible. Mediante la dimensión expresiva, el alumnado exploró las posibilidades del cuerpo jugando de forma consciente con la sensación de gravedad, el peso corporal, la ocupación en el espacio, el ritmo, entre otros elementos, para situar el conflicto inicial y el vacío de conocimiento. A través de la dimensión comunicativa, utilizaron el lenguaje gestual, el intercambio discursivo, o las áreas de la comunicación no verbal como la cinésica o la proxémica para caracterizar la muestra, el diseño del estudio, y las variables e instrumentos.

Por su parte, la dimensión creativa impregnó todo el proceso, exigiendo fluidez en las propuestas, flexibilidad en el uso de recursos expresivos, originalidad en las metáforas visuales y corporales y un elaborado nivel de diseño pedagógico. En cuanto a las disciplinas dancísticas, los participantes contaron con total libertad creativa, siendo la danza libre creativa, la danza contemporánea y la danza moderna las más utilizadas por su gran versatilidad y plasticidad narrativa.

Esta rica narrativa corporal se complementó con una variada integración de recursos audiovisuales y multumodales. Los estudiantes seleccionaron y compusieron bandas sonoras específicas, grabaron su propia voz en off e interpretaron letras cantadas por ellos mismos para guiar la comprensión de los conceptos sin opacar la acción física. El movimiento fluctuó de manera intencionada entre el baile que muestra (recreando acciones o gestos técnicos) y el baile que expresa (empleando metáforas corporales para comunicar sensaciones o conceptos más abstractos)  

Las piezas audiovisuales resultantes fueron evaluadas por un jurado universitario mediante rúbricas analíticas centradas en la calidad del formato técnico, el rigor del contenido científico y la creatividad artística.

Las obras ganadoras reflejaron la diversidad temática de la educación física y las ciencias de la actividad física y del deporte: el primer premio fue otorgado a una propuesta que reinterpretó el impacto ambiental de los microplásticos, convirtiendo la contaminación química invisible en una potente coreografía de asfixia ecológica; el segundo premio recayó en un trabajo sobre estrategias motivacionales en la esgrima, traduciendo la tensión táctica y el control corporal del deporte en dinámicas motivacionales; mientras que el tercer premio reconoció de forma compartida a un proyecto que escenificó con diferentes ritmos una revisión sistemática sobre aplicaciones móviles de conteo de pasos en adolescentes y a otro que representó la educación en valores y el trabajo en equipo en el fútbol en edad escolar. 

Lo que la inteligencia artificial no puede sentir

Más allá del éxito académico e institucional, la experiencia de baila tu TFG platea una profunda reflexión en plena era de expansión de la inteligencia artificial generativa. Los modelos de lenguaje y los algoritmos digitales son capaces de redactar ensayos, procesar volúmenes masivos de datos o clonar voces sintética en milisegundos. Sin embargo, la inteligencia artificial carece por completo de cuerpo, de vivencia somática, de masa y de propiocepción. 

Neurocientíficos y teóricos del arte apelan al concepto de empatía kinestésica para explicar la respuesta de la mente humana al observar a otra persona en movimiento. A contemplar un cuerpo que baila una idea, las neuronas espejo del espectador se activa, provocando una mimesis interna que le permite sentir en sus propios músculos la intención del interprete.

La inteligencia artificial no respira, no siente la fuerza de la gravedad ni experimenta la fatiga ni el entusiasmo del movimiento vivido. Esta forma de comunicar no es una mera transmisión de información, son una experiencia biológica y sensible mientras que los algoritmos operan en la mera abstracción del código, el movimiento humano y la expresión corporal siguen siendo una frontera inexpugnable, genuina e insustituible de la divulgación científica. 

Estefanía Castillo Viera

Estefanía Castillo Viera

Profesora titular del área de Didáctica de la Expresión Corporal. Universidad de Huelva

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