
¿Quién decide qué merece ser patrimonio?
No todo lo que heredamos del pasado resulta cómodo de conservar. Algunos monumentos recuerdan episodios, personajes o valores que una sociedad ya no comparte, pero ¿basta con que algo genere rechazo para hacerlo desaparecer? Decidir qué permanece y qué se elimina también es una forma de decidir cómo recordaremos nuestra historia.
Juan Diego López-Arquillo