El año 2025 ha sido el más caluroso en España desde que existen registros, con una temperatura media 2,1 °C por encima del promedio 1991–2020 y superando en 0,1 °C el récord anterior, registrado en el verano de 2022. Sin embargo, según el sistema de español de monitorización de mortalidad (MoMo) del Instituto de Salud Carlos III, entre el 1 de junio y el 30 de septiembre de 2025 se atribuyeron a las olas de calor 3.824 muertes, frente a las 4.732 registradas en el mismo periodo de 2022. Es decir, pese a que 2025 fue más cálido, se produjeron 908 muertes menos asociadas al calor que en 2022, una reducción del 23,7 %.
Pueden ser muchos los factores que expliquen la menor mortalidad observada en 2025. Entre ellos, las diferencias en la adaptación de las distintas regiones a las olas de calor, ya que existe una marcada heterogeneidad geográfica tanto en la exposición como en la vulnerabilidad. También influye el momento en que se producen estos episodios: las olas de calor al inicio de los meses cálidos generan un mayor impacto en la mortalidad que las que ocurren más avanzado el verano, además de que su duración y su número modifican el riesgo.
Por otro lado, las mejoras socioeconómicas —mayor uso de aire acondicionado o sistemas de refrigeración—, mejoras en la atención sanitaria, en infraestructuras urbanas y de edificación —aislamiento térmico y rehabilitación energética. Incluso factores como la distribución demográfica o el grado de concienciación de la población, reforzado por los avisos y la comunicación pública, pueden influir en la respuesta ante temperaturas extremas.

Una cartografía más fina para anticipar mejor el riesgo térmico
Uno de los factores que sí ha cambiado entre 2022 y 2025, desde la perspectiva de la prevención en salud pública, es la resolución geográfica de los Planes de Prevención ante Altas Temperaturas del Ministerio de Sanidad. En 2022, estos planes establecían los umbrales de ola de calor a partir de 52 valores provinciales, basados en la temperatura máxima diaria del observatorio representativo de cada provincia y en la mortalidad diaria provincial. Desde 2024, el plan divide España en 182 regiones con un comportamiento climático homogéneo (zonas meteoalerta o regiones isoclimáticas), utilizando los datos de todos los observatorios dentro de cada región. Esto supone pasar de 52 observatorios a más de 1.100 y ajustar la mortalidad diaria al nivel de los municipios incluidos en cada zona isoclimática.
El análisis consiste en comprobar si se ha producido un cambio en la mortalidad atribuible a las olas de calor, evaluando el impacto que la temperatura máxima diaria durante estos episodios tiene sobre la mortalidad en dos periodos: de 2015 a 2023 frente a 2024–2025. Puesto que el sistema MoMo solo trabaja con valores de mortalidad a nivel provincial, se utilizarán los umbrales de definición de ola de calor establecidos por el Ministerio de Sanidad a nivel provincial.
Si se utiliza como indicador de este impacto la pendiente de la recta del ajuste lineal entre la intensidad de las olas de calor (IAO) anuales (eje X) y la mortalidad atribuible a esas olas de calor según MoMo (eje Y) para cada provincia, puede observarse esta relación de forma clara. A modo de ejemplo, en la figura 1 se muestra el resultado obtenido para La Rioja.

Si se realiza este ajuste para todas las provincias españolas, por cada grado de intensidad anual de la ola de calor, la mortalidad en España aumenta en media en 1,74 muertes/ºC de IAO en el periodo 2015-2023, mientras que en el periodo 2024-2025 aumenta en 1,66 muertes/ºC de IAO.
El impacto numérico de la prevención: qué muestran las pendientes provinciales
Durante el año 2025, la IAO total en España, obtenida como el sumatorio de los valores provinciales, alcanzó los 2.346 ºC. La mortalidad atribuible estimada para ese año, si se aplican las pendientes del periodo 2015-2023, sería de 4.082 muertes. Sin embargo, al calcularla con las pendientes correspondientes a 2024-2025, la cifra resultante es de 3.894 muertes. Esto supone 188 muertes menos, que podrían estar relacionadas con la mejora en la resolución geográfica de los Planes de Prevención ante olas de calor. En la tabla 1 se muestran las pendientes de cada ajuste lineal a nivel provincial y las muertes atribuibles en ambos periodos para cada provincia.
Este análisis a nivel geográfico indica que en 29 de las 50 provincias españolas (58 %) el impacto en la mortalidad atribuible anual de la IAO ha disminuido si se comparan sus valores en el periodo 2015-2022 frente a 2024-2025. Su distribución espacial muestra que, si bien existe una heterogeneidad importante, a nivel general, esto se ha dado más en las provincias del norte que en las del sur de España y, sobre todo, en las provincias costeras frente a las de interior.
En conclusión, de la diferencia de 908 muertes atribuibles entre 2022 y 2025, unas 188 (20,7 %) podrían explicarse por la mejora en los Planes de Prevención. Así, la aplicación del sistema de prevención ante altas temperaturas basado en umbrales definidos a escalas inferiores a la provincial (regiones isoclimáticas) podría haber contribuido a reducir el impacto de las olas de calor sobre la mortalidad en España. No obstante, este estudio debería extenderse a futuro a un periodo más amplio para evitar sesgos relacionados con comportamientos anómalos de un determinado año.

Referencias
- AEMET, 2025. https://www.aemet.es/es/noticias/2025/09/resumen_verano_2025.
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- Ministerio de Sanidad (2022). https://www.sanidad.gob.es/areas/sanidadAmbiental/riesgosAmbientales/calorExtremo/publicaciones/planesAnteriores/docs/PlanNacionalExcesoTemperaturas_2022.pdf.
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