Estrabismo es igual a ojos torcidos o desalineados: un ojo está recto y el otro «extraviado», para que lo recuerdes mejor. Los ojos se mueven hacia los lados, hacia arriba o hacia abajo porque hay unos músculos enganchados a la parte blanca del ojo que tiran en esas direcciones. Debe haber un equilibrio entre las fuerzas de los músculos de cada ojo y a su vez con los del otro ojo, así que no es nada fácil tenerlos rectos. El caso es que la pérdida del equilibrio entre los músculos provoca que los ojos no miren al mismo sitio y eso es el estrabismo.
Pero el tema no es tan fácil porque hay 124 diagnósticos posibles de estrabismo según la CEMAS (Classification of eye movement abnormalities). ¡124! Y es que el ojo se puede desviar siempre o a veces, hacia dentro, hacia fuera, hacia arriba, hacia abajo, mezcla de los anteriores, más de lejos que de cerca o viceversa, a veces un ojo y a veces el otro, o simplemente vibrar.
«Pero el estrabismo solo lo tienen los niños, ¿no?» No. Hay adultos que arrastran un estrabismo desde la infancia y otros lo desarrollan en la etapa adulta: infartos, hemorragias, infecciones, inflamaciones o tumores que afecten al cerebro es frecuente que afecten a alguna parte del movimiento de los ojos o de la visión.

¿Solo un problema estético?
«¿El estrabismo es un problema solo estético?» No. Claro que no. La estética es importante porque la mirada lo es, pero el estrabismo provoca también:
- Síntomas: cansancio al leer, dolor de cabeza, visión doble, frotarse los ojos, guiñar un ojo cuando hay sol o dificultad para adaptarse a las gafas progresivas. Muchas personas incluso no saben qué les pasa y les cuesta expresarlo. ¿Sabes que no se puede conducir teniendo visión doble (al menos, en el centro del campo visual)?

- Ojo vago. Esto ocurre solo en los niños. El cerebro con los ojos desviados tiene dos opciones: «desconectar/suprimir» uno de los ojos o ver doble. Los niños eligen «desconectar/suprimir» un ojo porque es más fácil para ellos y menos incómodo. Lo que ocurre es que ese ojo desconectado no está funcionando y, por tanto, acabará viendo menos que el otro. Suelo poner el ejemplo de las manos: si soy niño y uso solo la mano derecha, la izquierda tendrá menos habilidad, se moverá cada vez peor y será una mano vaga, un ojo vago. Si atamos la mano derecha a la espalda, la izquierda no tendrá más remedio que funcionar y, al cabo de un tiempo, mejorará su función. Este es el efecto que tiene un parche en el ojo derecho: mejorar la visión del ojo izquierdo. El parche no alinea los ojos, pero mejora la visión del ojo vago.
- No ver en tres dimensiones. Muchos padres con hijos con estrabismo se extrañan cuando les digo que su hijo no ve en tres dimensiones. Cierre un ojo mientras lee este texto y estará casi en la misma situación que una persona con estrabismo. Mire a los lejos. Mire cerca. ¿Es consciente de que no ve en tres dimensiones? Con un ojo cerrado, baje unas escaleras, sirva una copa de vino, juegue al tenis de mesa, conduzca (esto solo imagínelo)… y se dará cuenta de que le falta algo. Notará la profundidad, pero no será capaz de calcular las distancias como lo hace con los dos ojos abiertos. Le falta la visión en tres dimensiones y es lo mismo que le falta a un niño con estrabismo.
- Giro de la cabeza. Imagine que sus ojos están perfectamente alineados al mirar hacia abajo, pero están muy desviados al mirar hacia arriba y ve doble al mirar hacia arriba. La tendencia natural de su cerebro será levantar la barbilla para mirar al frente porque esa posición de los ojos (que es como si estuviera mirando hacia abajo) es la que no provoca visión doble. ¿Se entiende?
Y para más complicación, hay gente que parece que desvía los ojos, pero en realidad no los desvía, solo lo parece. No todo lo que parece un ojo desviado tiene que estar desviado porque puede que los alrededores del ojo te estén engañando. Esto se llama «falso estrabismo o pseudoestrabismo». Los ojos con rasgos asiáticos, algunos pliegues en los párpados o la nariz más ancha de lo normal entran dentro de este grupo.

Impacto psicológico del estrabismo: la mirada también construye autoestima
Pero volvamos a hablar de la estética porque me parece muy importante por su implicación psicológica. Bizco, virolo, «virojo», bisojo o bizcocho son palabras despectivas para referirse a la persona con los ojos torcidos: un problema físico del que no tiene culpa. Recibo en la consulta muchos adultos con estrabismo y grandes problemas de autoestima: gente buena que no ha hecho daño a nadie, más o menos inseguros, que no miran directamente a los ojos, que han tenido dificultad para encontrar pareja o trabajo, que no hablan en público o que no se exponen en redes sociales por miedo a los insultos. Muchos también me dicen que «los niños son muy crueles». Trato con niños todos los días y no creo que los niños sean crueles. Lo que no han desarrollado es la empatía y saber que las palabras pueden hacer daño a los demás. Un adulto no tiene tanta disculpa. La implicación del estrabismo es visual, pero impregna la personalidad de tal manera que en muchas ocasiones la define. No se nos puede olvidar que todos somos algo responsables.
Opciones reales y eficaces
«¿El estrabismo tiene tratamiento?» Claro. El objetivo es que los ojos no se desvíen, que miren al mismo sitio. Esto se puede conseguir con gafas, prismas, ejercicios de terapia visual, toxina botulínica o cirugía de estrabismo. Hoy en día no debería haber nadie con el ojo desviado que no quiera estar así.

- Gafas (foto 4) o lentillas. Es el tratamiento con menos riesgos y por eso es el primero que recomendamos. Si un ojo desviado se resuelve con gafas, es lo ideal. Luego ya pensaremos cómo quitar las gafas…
- Ejercicios de terapia visual. Si en el cerebro hay un desequilibrio que provoca la desviación del ojo, podemos hacer ejercicios/rehabilitación para arreglar el problema. Esto es así con desviaciones pequeñas o que llevan poco tiempo. Es como ir a un gimnasio de ojos.

- Toxina botulínica. Es un relajante muscular transitorio. Se usa en estética para quitar las arrugas producidas por la contracción de los músculos de la cara, pero también se usa en enfermedades como la migraña o la parálisis cerebral. Se puede poner todas las veces que uno quiera. En el ojo, su efecto se basa en que hay dos músculos con efectos contrarios (uno tira del ojo hacia dentro y otro hacia fuera, por ejemplo) y, al relajar uno durante un tiempo, el otro se refuerza. Se usa sobre todo en personas con problemas neurológicos o desviaciones agudas o variables de los ojos. Según mi experiencia, tiene un porcentaje de éxito entre el 72 y el 80 % de forma definitiva y con una sola inyección. Este éxito significa que los ojos quedan perfectos o mejoran en torno a un 64 %. Vamos, un chollo con una sola inyección.
- Cirugía de estrabismo. Esta operación sirve para los niños y los adultos, jóvenes o mayores. Se puede realizar todas las veces que sea necesario y, aunque el resultado suele ser muy bueno en la mayoría de los casos, no todos quedan perfectos. Muchas veces, esas imperfecciones se corrigen con una nueva operación y el resultado es definitivo. Los porcentajes de éxito son muy altos. Doy algunos datos propios:
- 91 % de éxito en la cirugía de estrabismos hacia dentro o hacia fuera. 84 % de éxito en la cirugía de los músculos verticales.
- 74 % de los pacientes se operan una vez y 18 % se operan dos veces.
«¿Puede quedar el ojo más desviado con la operación? ¿Puede quedar peor?» No es imposible, pero es muy poco probable. Los adultos se operan despiertos y por eso podemos ajustar al máximo el resultado. Lo normal es que los ojos queden mucho mejor porque lo comprobamos en el momento y, si por lo que fuera el ojo siguiera algo desviado, siempre se podría volver a operar. Esto da mucha tranquilidad.





