En un monte de la parroquia lucense de Santa María Madalena de Adai, cerca del río Miño, una forma circular altera discretamente la pendiente. Es O Corro dos Mouros, un recinto arqueológico cuyo nombre conserva el eco de las leyendas gallegas sobre los mouros, seres asociados a ruinas antiguas, tesoros y lugares singulares. Hoy, sin embargo, su estudio no depende sólo de la excavación o de la observación directa. También se apoya en una forma contemporánea de mirar: medir el terreno con láser, fotografiarlo desde el aire y reconstruirlo como un espacio tridimensional que puede analizarse con precisión.
La combinación de drones, tecnología LiDAR y fotogrametría ha permitido crear una representación digital del yacimiento y de su entorno inmediato. Ese modelo no es únicamente una imagen atractiva. Contiene coordenadas, alturas, perfiles, texturas y relaciones espaciales. Sirve para estudiar la arquitectura del recinto, documentar las fases de excavación y comunicar los resultados a personas que quizá nunca visiten el lugar. O Corro dos Mouros muestra así cómo un levantamiento gráfico detallado puede convertirse en una herramienta para observar, medir e interpretar el pasado.
Un círculo construido en la ladera
O Corro dos Mouros pertenece a una tipología arqueológica todavía poco conocida, denominada «Roda». Son recintos monumentales de planta circular que se encuadran, de manera general, entre el final de la Edad del Bronce y la Segunda Edad del Hierro. Su función parece haber combinado dimensiones funerarias, rituales, sociales y territoriales. No serían únicamente lugares para depositar a los muertos, sino espacios capaces de reunir a los vivos y de dotar de significado a un paisaje compartido.
Las campañas arqueológicas realizadas en 2023 y 2024 documentaron en el interior del recinto enterramientos, recipientes cerámicos, útiles líticos, discos y otras evidencias de una actividad prolongada. El interés del enclave tampoco termina en su perímetro. En las proximidades existen túmulos, grabados rupestres, asentamientos y una singular estructura excavada en la roca conocida como Pena Fita. Más que un objeto aislado, O Corro dos Mouros forma parte de una red de lugares cuya posición, visibilidad y relación mutua ayudan a comprender la construcción cultural del territorio.

La representación como eje vertebrador en el método científico
En muchos proyectos patrimoniales, los planos, modelos e imágenes se presentan como el resultado final: un plano que resume lo encontrado, una ilustración que acompaña al informe o una imagen destinada al público (información gráfico-técnica). En este caso ocurre algo diferente, el modelo tridimensional participa desde el principio en la investigación, y por ende, permite formular preguntas, comprobar medidas y comparar hipótesis. En este contexto, la expresión gráfica no actúa sólo como un medio de presentación, sino también como una herramienta de análisis. Cada punto de la nube tridimensional tiene una posición; cada sección muestra cómo cambia la pendiente; cada curva de nivel traduce una forma compleja del terreno a un lenguaje que puede leerse y discutirse.
De un mismo levantamiento pueden obtenerse ortofotografías, modelos digitales del terreno, plantas, perfiles, vistas en perspectiva y recorridos interactivos. Cambiar la representación también cambia lo que resulta visible. Una fotografía aérea conserva el aspecto real del lugar, pero la vegetación puede ocultar su morfología. Un modelo del terreno elimina digitalmente árboles y matorral, aunque pierde parte del realismo visual. Una planta coloreada por alturas permite detectar regularidades geométricas que serían difíciles de apreciar caminando sobre la ladera. La información no cambia, pero cada modo de expresarla responde a una pregunta distinta.
Dos tecnologías, dos formas de ver
La fotogrametría SfM reconstruye la geometría a partir de numerosas fotografías solapadas tomadas desde diferentes posiciones. El software identifica puntos comunes en las imágenes, calcula dónde se encontraba la cámara y genera una nube de puntos, una superficie tridimensional y una textura fotográfica. Su gran fortaleza es producir modelos visualmente realistas y muy detallados. En O Corro dos Mouros se obtuvo, entre otros productos, una ortofotografía con una resolución aproximada de dos centímetros por píxel.
El LiDAR funciona de otra manera, el sensor emite pulsos láser y mide el tiempo que tardan en regresar. Con millones de mediciones construye una nube de puntos del terreno y de los objetos situados sobre él. Parte de esos pulsos puede alcanzar el suelo entre los huecos de la vegetación, lo que permite clasificar los puntos y generar una superficie sin árboles. El levantamiento realizado con dron alcanzó una densidad media de unos 150 puntos por metro cuadrado y una precisión geoespacial del orden de cinco centímetros, muy superior a la información pública de menor resolución utilizada habitualmente como referencia.
La combinación es la clave, es decir, el LiDAR aporta una lectura fiable del relieve y la fotogrametría añade color, textura y detalle superficial. Juntas permiten observar el paisaje tal como se ve hoy y, al mismo tiempo, aproximarse a su forma topográfica sin la plantación forestal actual. No se trata de que una tecnología sustituya a la otra, sino de fusionar dos maneras complementarias de describir el espacio.

La geometría cuenta una historia
Uno de los resultados más expresivos aparece al analizar la planta y los perfiles del recinto. La distancia entre los puntos superiores opuestos del parapeto es de 40,01 metros en uno de los ejes y de 38,66 metros en otro. La diferencia ronda sólo un metro y medio. En una superficie inclinada e irregular, esa regularidad no parece fruto de una acumulación casual del terreno. Indica una voluntad de construir una forma reconocible y de mantenerla pese a las dificultades de la topografía.
El dato es importante porque aproxima el yacimiento a una cuestión arquitectónica: cómo una comunidad concibió, trazó y materializó un espacio. La circularidad, el foso exterior, el parapeto y la adaptación a la pendiente revelan decisiones geométricas y constructivas. El modelo digital no explica por sí solo el significado ritual del lugar, pero sí aporta una base medible para debatirlo. Permite distinguir entre una impresión visual y una evidencia geométrica, y ayuda a leer el recinto como una arquitectura del paisaje.
Un registro que puede volver a consultarse
La documentación tridimensional también conserva estados que ya no existen. Una excavación transforma el yacimiento a medida que avanza: se retiran estratos, aparecen estructuras y cambian las superficies visibles. Registrar distintas fases permite volver a ellas virtualmente, comparar momentos y relacionar hallazgos que no permanecieron expuestos al mismo tiempo. El modelo se convierte así en una memoria geométrica de la intervención.
El análisis del relieve inmediato mostró además pequeñas anomalías que podrían corresponder a estructuras arqueológicas externas. Algunas coinciden con indicios obtenidos mediante georradar; otras siguen siendo hipótesis pendientes de comprobación. La utilidad de la representación digital no consiste en convertir cualquier irregularidad en un hallazgo, sino en señalar áreas donde futuras campañas pueden concentrar sus preguntas y contrastar diferentes técnicas de prospección.

Recorrer el yacimiento desde casa
Los resultados no quedaron limitados a laboratorios de investigación. Se publicaron cuatro recursos interactivos en SketchFab: un modelo con la vegetación actual, una versión del terreno sin vegetación, una transición animada entre ambos estados y un modelo de la zona excavada. La persona visitante puede girarlos, acercarse, cambiar el punto de vista y consultar anotaciones. Esta capacidad de explorar el espacio mejora la comprensión de una estructura que resulta difícil de resumir en una fotografía plana.
La publicación abierta de estos modelos plantea una forma distinta de divulgar el patrimonio. El público deja de recibir una imagen cerrada y puede construir su propio recorrido visual. Para especialistas, el recurso facilita la discusión espacial; para estudiantes, muestra de manera intuitiva la relación entre planta, relieve y volumen; para cualquier persona interesada, ofrece una aproximación directa a un enclave situado fuera de los grandes circuitos culturales. La precisión científica y la accesibilidad no tienen por qué ser objetivos separados.
A continuación pueden consultarse los modelos interactivos citados anteriormente:
Entonces, ¿la combinación “Photogrammetry – User Experience (UX)” puede impulsar una mejor interpretación del Patrimonio Cultural?
Crear un modelo técnicamente preciso no garantiza que resulte comprensible. Puede contener una enorme cantidad de información y, sin embargo, ser difícil de navegar, carecer de una escala clara o no orientar a la persona usuaria hacia los elementos relevantes. Por eso, la línea de trabajo iniciada en O Corro dos Mouros continúa ahora con una pregunta centrada en la experiencia de uso: ¿qué valor perciben arqueólogos/as, estudiantes, visitantes y público en general de los productos gráficos tridimensionales?
Esta cuestión se desarrolla en ArqueValo3D, un Proyecto Ibérico en el que participan investigadores/as con diferentes perfiles académico-investigadores (patrimonio arqueológico, tecnología digital y diseño industrial e ingeniería de producto) de las siguientes universidades de España y Portugal: Universidade da Coruña (UDC), la Universidad de Málaga (UMA) y la Universidade do Minho (UMinho). Coordinado desde la UDC, el proyecto ha identificado un gap de investigación, que puede ser el punto de partida para desarrollar nuevas herramientas a partir de la combinación de la fotogramétrica y técnicas/métodos utilizados en el ámbito del diseño industrial, el desarrollo de producto y la experiencia de usuario (UX). A corto-medio plazo se busca evaluar diferentes recursos gráficos mediante el modelo de Kano. Actualmente se está trabajando en esta línea de investigación, estudiando y evaluando el caso concreto de petroglifos/grabados rupestres del centro-norte de Portugal y España.
El método utilizado habitualmente en el ámbito del diseño industrial distingue entre características básicas, cuyo incumplimiento genera rechazo; atributos de rendimiento, que aumentan la satisfacción a medida que mejoran; y cualidades atractivas, capaces de sorprender a la persona usuaria. Aplicado al patrimonio digital, permitirá estudiar qué pesa más en la experiencia: la facilidad de navegación, la calidad visual, la precisión geométrica, las anotaciones, la posibilidad de alternar capas o la comprensión del contexto. La representación deja así de evaluarse solo por lo fiel que es al terreno y empieza a valorarse también por su capacidad para transmitir conocimiento.

De O Corro dos Mouros al proyecto RODAS
Esta línea tiene continuidad en el proyecto nacional RODAS, «Yacimientos funerario-rituales singulares del Final de la Edad del Bronce a la Edad de Hierro en el Noroeste Ibérico» (PID2024-155893NB-I00), dirigido por la Dra. María Pilar Prieto Martínez. O Corro dos Mouros aporta una base metodológica y gráfica para avanzar en el estudio de este tipo de enclaves.
La colaboración entre arqueología, geomática, levantamiento gráfico y diseño permite ampliar la escala del trabajo. El objetivo ya no es solo documentar un yacimiento, sino desarrollar procedimientos replicables para registrar excavaciones, representar paisajes rituales, estudiar petroglifos y evaluar cómo distintos públicos interpretan los resultados. La captura del territorio, su análisis geométrico y la experiencia de quien observa el modelo forman parte de un mismo proceso.
Dibujar el pasado para comprenderlo
O Corro dos Mouros demuestra que un levantamiento tridimensional puede cumplir varias funciones a la vez: conservar un estado del yacimiento, medir su arquitectura, apoyar la interpretación arqueológica y abrir el conocimiento al público. El dron, el láser y la cámara son herramientas de captura, pero el resultado decisivo es una representación organizada del espacio.
En ese sentido, la ingeniería gráfica aplicada al patrimonio no se limita a mostrar lo que ya sabemos. Ayuda a descubrir relaciones, a hacer comparables las evidencias y a convertir un terreno difícil de leer en un modelo que puede explorarse, medirse y discutirse. Entre la ladera real y la pantalla existe un proceso de selección, traducción y diseño. Comprender ese proceso será fundamental para que los modelos 3D del patrimonio no sean solo reproducciones espectaculares, sino instrumentos rigurosos para investigar, enseñar, compartir el pasado y para que avance el conocimiento.
Créditos de investigación
El trabajo científico de base fue firmado por Mariluz Gil-Docampo, Rocío López-Juanes, Simón Peña-Villasenín, Pablo López-Fernández, Juan Ortiz-Sanz y María Pilar Prieto-Martínez.
La línea de investigación del proyecto ArqueValo3D está integrada por Simón Peña-Villasenín (coordinación, Dpto. de Expresión Gráfica Arquitectónica de laUniversidade da Coruña), Óscar González-Yebra (Dpto. de Expresión Gráfica, Diseño y Proyectos de la Universidad de Málaga), Ana M. S. Bettencourt y Hugo Aluai Sampaio (Laboratório de I&D Lab2PT / Laboratório de Paisagens, Património e Território de la Universidade do Minho), Mariluz Gil-Docampo (Dpto. de Ingeniería Agroforestal de la Universidade de Santiago de Compostela) y María Pilar Prieto-Martínez (Dpto. de Historia de la Universidade de Santiago de Compostela).





