Hoy en día, tener un certificado oficial de inglés se ha vuelto casi imprescindible. Se exige tanto en el ámbito académico, para obtener un título universitario, acceder a un máster o participar en becas de intercambio, como en el mundo laboral, ya que suele ser necesario en oposiciones, para optar a puestos de trabajo internacionales o simplemente para mejorar el currículum.
Los exámenes de acreditación lingüística han evolucionado en los últimos años y actualmente existe una variedad de opciones para elegir: exámenes presenciales, por ordenador, multinivel, etc., pero surge una pregunta fundamental: ¿qué certifican realmente? La mayoría de los exámenes de inglés populares se basan en el Marco Común Europeo de Referencia (MCER), un estándar internacional para el aprendizaje, la enseñanza y la evaluación de lenguas extranjeras que establece distintos niveles de dominio de una lengua.
A un nivel avanzado, como un C1, es necesario algo más que conocimientos de vocabulario y gramática: saber usar la lengua para comunicarse con fluidez y espontaneidad, lo que se conoce como competencia pragmática.

¿Cómo se evalúa la competencia pragmática en exámenes orales de C1?
La competencia pragmática es una de las competencias comunicativas de la lengua, la cual se centra en el uso en sí de la lengua. Es decir, poder usar la lengua para comunicarse de manera flexible y fluida, teniendo en cuenta el contexto, los interlocutores y las reglas de uso específicas de la lengua.
¿Has estudiado inglés durante mucho tiempo, pero no puedes comunicarte en situaciones reales? Es posible que no sea un problema de “saber inglés”, sino de no haber desarrollado esta competencia clave.

En un reciente estudio, hemos analizado cómo 60 examinadores/as perciben destrezas pragmáticas en la prueba oral de dos exámenes de acreditación muy populares en la actualidad: Cambridge Advanced y Aptis Advanced. Aunque ambos certifican el nivel C1, las diferencias entre sus formatos (presencial vs. por ordenador), y criterios de evaluación revelan matices importantes sobre lo que realmente se valora de la competencia pragmática.

Desarrollo de las ideas y entonación
Entre las principales conclusiones del estudio, destaca como lo más valorado la capacidad de producir y desarrollar ideas claras, siguiendo una estructura lógica y relevante y usando distintas estructuras gramaticales. Un examinador señaló, por ejemplo, que algunos candidatos ofrecen respuestas breves repitiendo la misma idea sin desarrollarla. En otros casos, se desvían del tema porque no han entendido la pregunta. En cambio, hay quienes mantienen el foco en la tarea y desarrollan sus respuestas de manera coherente, organizada y con un nivel adecuado de detalle. Son estos últimos quienes demuestran una sólida competencia pragmática.
Por ejemplo, imaginemos que nos preguntan sobre un problema que tuvimos durante un viaje. Una posible respuesta sería: “By the time we reached the airport, our flight had already left. If we had checked the traffic conditions earlier, we would not have missed the plane”. En esta respuesta, el uso flexible de los tiempos pasados y del tercer condicional contribuye a la organización lógica de las ideas y a transmitir nuestra intención de forma precisa.

Asimismo, emplear verbos modales, como “You might be right”, o expresiones similares a “I see your point, but…” o “I guess that…”, resulta útil para comunicar opiniones de forma cortés. Conviene tener presente que la entonación desempeña un papel fundamental en la interpretación del mensaje. Por ello, es recomendable utilizar una entonación ligeramente ascendente al final de estas expresiones, ya que ayuda a que se perciban como sugerencias respetuosas en lugar de desacuerdos categóricos.
La autocorrección como herramienta útil
Muchos/as candidatos/as temen cometer algún error durante el examen y entran en pánico si se dan cuenta de que se han equivocado mientras hablan. Sin embargo, a los ojos de los/as examinadores/as, esto no suele ser un problema ya que siempre que el/la candidato/a sea capaz de autocorregirse y/o reformular sus ideas con naturalidad, por ejemplo, introduciendo frases como “What I really mean is…” o “I guess what I am trying to say is…”, lo suelen valorar positivamente.
Aprender conectores y expresiones de memoria: big mistake
Aunque puede ser una práctica común aprenderse de memoria algún conector como “furthermore”, “moreover” o “nevertheless”, con el objetivo de impresionar en el examen, esto rara vez funciona porque a menudo suena forzado en un contexto en el que no tiene mucho sentido.
Para demostrar que se es capaz de enlazar ideas, es más efectivo aportar ejemplos y razones para apoyar tus argumentos. Usar una variedad de vocabulario, sinónimos y expresiones como “As you mentioned earlier” suele ser mucho más valorado en los exámenes orales.
Algo parecido ocurre con frases como “that’s a good question, let me think…” que suelen usar de manera automática quienes se presentan al examen para intervenir en la conversación o ganar tiempo para pensar. Aunque pueden ser útiles, no son un reflejo fiel de la capacidad real para interactuar.
En un examen por parejas se valora hacer preguntas a tu compañero/a, por ejemplo, “What do you mean by…?” o “Would you agree that…?”, para mantener la conversación. También es importante interrumpir solo cuando sea necesario y usar el lenguaje no verbal y el contacto visual para mostrar que estás escuchando activamente.
¿Qué diferencias hay entre una prueba oral presencial y una por ordenador?
En general, los/as examinadores/as que participaron en este estudio coincidieron en su percepción sobre las destrezas pragmáticas. Sin embargo, ambos grupos de examinadores/as señalaron que identificar aspectos concretos de la competencia pragmática era un reto y a menudo recurrían al concepto de “habla natural”, lo que podría hacer referencia al modelo de hablante nativo. Un estándar que deja de tener mucho sentido en el mundo actual donde el inglés actúa en la mayoría de las ocasiones como lengua franca, entre hablantes no nativos.

Además, varios/as examinadores/as reconocieron que a menudo su juicio puede verse influido por aspectos personales, como la madurez, la confianza y la cultura de la persona evaluada, lo cual indica una cierta subjetividad en su toma de decisiones.
Más allá del “saber inglés”
En resumen, tener un nivel C1 no es solo “saber mucho inglés”, sino saber usarlo con intención. La competencia pragmática es compleja de determinar porque depende del contexto, pero es crucial para comunicarnos de forma efectiva. Por ello, debemos seguir investigando qué papel juega en los exámenes de acreditación lingüística para poder enseñarla y evaluarla de manera justa, objetiva y eficaz.






