Los discursos de guerra son especialmente interesantes de analizar, porque en ellos los líderes políticos recurren a la manipulación mediática de la audiencia a través del lenguaje. De ahí que sea tan importante dar visibilidad a los recursos lingüísticos empleados para justificar las guerras, como aquellos basados en despertar el miedo de la población.
En esta ocasión, analizaremos las declaraciones de Donald Trump del 28 de febrero de 2026, en las que daba a conocer la “Operación Furia Épica” contra Irán, con el objetivo de identificar si el presidente estadounidense se basa en los 10 principios de las guerras “justas” y si se sirve del lenguaje para convencernos de la inevitabilidad de sus acciones militares.
Los ataques estadounidenses contra Irán
El 22 de junio de 2025 los Estados Unidos llevaron a cabo un ataque contra Irán en la que se conoció como “Operación Martillo de Medianoche” (Midnight Hammer Operation). Esa misma madrugada, Donald Trump daba una rueda de prensa para explicar el bombardeo de tres instalaciones nucleares ubicadas en Irán. En su discurso a la nación, el presidente estadounidense comunicaba su decisión a la ciudadanía, no sin antes recalcar la amenaza existente y justificar sus acciones.
El 28 de febrero de este año volvíamos a despertarnos con la noticia de una nueva “operación militar” conjunta de los Estados Unidos e Israel, denominada esta vez “Operación Furia Épica” (Epic Fury Operation). Trump hablaba entonces de “operaciones de combate”, para evitar el uso de “conflicto bélico” o “guerra”, al igual que ya hiciera Putin cuando declaró la guerra a Ucrania (Mariscal, 2023a y 2023b).
La teoría de las guerras “justas” en el discurso de Donald Trump
De acuerdo con la teoría de las guerras “justas” (Moseley, 2004; Bellamy, 2006), a la hora de declarar el comienzo de un conflicto bélico se han de tener en cuenta los 10 principios del ius ad bellum (Mariscal, 2025). En el discurso de Donald Trump del 28 de febrero de 2026 están presentes los siguientes principios:
- Debe obedecer a una causa justa: al inicio de su discurso, Trump aclara que “nuestro objetivo es defender al pueblo estadounidense”.
- Se declara porque no existe otra opción: el presidente estadounidense insiste en que esta es la “única oportunidad” y que, a pesar de todas las opciones que ha tenido Irán para evitar esas acciones militares, sus dirigentes “rechazaron toda oportunidad de renunciar a sus ambiciones nucleares y ya no podemos tolerarlo más”.
- Tiene que ser respaldada por una autoridad legítima: en su discurso, Trump detalla que tras ordenar –como presidente del país– el ataque a Irán, “las fuerzas armadas de los Estados Unidos han emprendido una operación masiva”.
- Sirve para defenderse: en este tipo de declaraciones, se suele comenzar exponiendo un peligro, como “las amenazas inminentes del régimen iraní”, ya que Irán y “sus actividades amenazantes ponen en peligro directo a los Estados Unidos, a nuestras tropas, a nuestras bases en el extranjero y a nuestros aliados en todo el mundo”.
- Responde a una buena intención: esto se observa cuando Trump dice “Lo estamos haciendo por el futuro y es una misión noble”.
- Se cuenta con expectativas razonables de éxito: el presidente asegura que la fuerza del ejército estadounidense es tan poderosa que atacará con “una fuerza abrumadora y un poder devastador”.
- El fin justifica los medios: Trump promete un “futuro próspero y glorioso”, sin amenazas nucleares ni terroristas.
- Habrá un final feliz: lo más curioso del discurso de Trump es que esta promesa de final feliz no se la hace únicamente a sus compatriotas, sino al pueblo objetivo de sus ataques.
- La fuerza ejercida será proporcional al daño sufrido: para legitimar las acciones bélicas, Trump narra diversas acciones violentas del enemigo y espera que la ciudadanía sienta que Irán realmente se merecía el ataque.
- Debe haber el mínimo número posible de víctimas civiles: si comparamos los discursos de Trump de 2025 y 2026, la diferencia más notable es que, mientras que en 2025 no abordaba el tema de las bajas civiles, en 2026 sí habla de las consecuencias de la guerra, pero lo hace de una manera bastante general (“Podrían perderse las vidas de valientes héroes estadounidenses y podríamos sufrir bajas. Eso suele ocurrir en la guerra, pero no estamos haciendo esto por el presente”). De este modo, atenúa el impacto de esas posibles muertes, que son consideradas como un mal menor e inevitable.

Trump como “salvador” del mundo
En este tipo de discursos populistas (Wodak, 2021), Donald Trump se presenta como un héroe que salvará a la patria y al resto del mundo. Para ello, demoniza al enemigo mostrando sus características indeseables y advirtiendo del peligro que supone para la seguridad mundial.
Contra esto, únicamente cabe la posibilidad, según Trump, de actuar con firmeza y luchar en defensa de la seguridad nacional e internacional. También se recuerdan trágicos sucesos pasados, con acusaciones de genocidio, atentados terroristas y todo tipo de masacres.
Apelación al miedo y a la ira
Son varias la amenazas que incluye Trump en su discurso de 2026, aunque principalmente se centran en el miedo a las armas nucleares de Irán (“nos aseguraremos de que Irán no obtenga un arma nuclear”), régimen al que acusa del “asesinato en masa” de personas inocentes y lo describe como cruel, terrible y malicioso, además de violento y sanguinario.
Incide, además, en que Irán ha realizado una “campaña incesante de derramamiento de sangre y asesinatos masivos, dirigida contra los Estados Unidos, nuestras tropas y personas inocentes en muchos países” y menciona actos terroristas de gran crudeza, como el atentado suicida perpetrado por una célula de Al Qaeda contra el destructor de la marina estadounidense USS Cole en el año 2000.
También acusa a las fuerzas iraníes de matar y mutilar “a cientos de miembros del servicio militar estadounidense” y de usar “artefactos explosivos improvisados (IED), o bombas colocadas al borde de la carretera […] para herir gravemente y matar a miles y miles de personas, incluidos muchos estadounidenses”.
Con estas narrativas, se intenta despertar la ira de la audiencia y su miedo a lo que sucederá si no se apoyan las acciones del Gobierno de Trump. Esta técnica de manipulación recibe el nombre de disonancia cognitiva (Festinger y Carlsmith, 1959) y consiste en crearnos un conflicto mental del tipo “No soy partidario de las guerras, pero ¿voy a permitir que Irán utilice sus armas nucleares y siga cometiendo asesinatos en masa?”.
Apelación al patriotismo y retórica del sacrificio
Para justificar las guerras, quienes ostentan el poder se escudan en lo que McCrisken (2012) denomina “retórica del sacrificio”, que parte de la creencia de que el pueblo debe sacrificarse por el bien de su patria (o, como aquí, del resto del mundo) aunque, para ello, haya que recurrir a estrategias de manipulación mediática que legitimen esa supuesta idea de “justicia”.
Esto se consigue, como hemos visto, por medio de técnicas como la apelación al miedo a las armas nucleares y despertando la ira y el odio de la población hacia un enemigo común, todo ello acompañado de falsos dilemas con los que nos hacen sentir culpables, para que pensemos que si no apoyamos los conflictos bélicos no somos auténticos patriotas.





