Históricamente, la producción de contenidos informativos estaba dirigida principalmente por las empresas de medios de comunicación tradicionales. Sin embargo, la aparición de plataformas digitales accesibles ha generalizado este proceso, permitiendo que personas de diversos orígenes difundan sus ideas, habilidades y experiencias a audiencias globales. Esta transformación ha sido reconocida por organizaciones internacionales como la UNESCO, que en sus Directrices para la gobernanza de las plataformas digitales subrayó el papel fundamental de estas herramientas para ampliar el acceso a la información y promover la libertad de expresión.
En el contexto digital, han surgido nuevas formas de empleo que se caracterizan por su flexibilidad, pero también por la precariedad y la incertidumbre. Así, los creadores de contenido (CC) pueden considerarse trabajadores de la llamada «economía de plataformas», donde los ingresos y la visibilidad dependen de algoritmos y dinámicas digitales.
Hoy en día, los CC también desempeñan un papel importante en la configuración de la cultura contemporánea, ya que influyen en las tendencias, difunden ideas y fomentan la formación de comunidades en los entornos digitales. Su capacidad para establecer vínculos significativos con su público suele traducirse en niveles de confianza y fidelidad que superan a los generados por las figuras de los medios tradicionales. Los CC han emergido como actores clave en la transformación del ecosistema mediático, facilitando nuevas formas de producción y consumo cultural basadas en la participación y la interacción digital.

Interés poblacional por la figura del creador de contenido
Un primer estudio, pendiente de publicación, analizó la evolución del interés público por los creadores de contenido (CC) en España mediante datos de búsqueda de Google Trends entre enero de 2022 y junio de 2025.
Los resultados mostraron un incremento significativo del interés por los términos «Content Creator» y «TikToker», lo que indicaba una creciente relevancia de estos perfiles emergentes dentro del ecosistema digital español. Este aumento coincidió con la popularización de los vídeos breves y con el papel central de los algoritmos de recomendación, especialmente en plataformas como «TikTok».
En contraste, el interés por «Online Streamer» presentó una tendencia descendente, lo que podría interpretarse como un desplazamiento hacia formatos más breves y dinámicos, característicos de las plataformas de vídeo corto. Por su parte, los términos «Influencer» y «YouTuber» no experimentaron cambios significativos, lo que podría deberse a su estabilización y consolidación tanto en el lenguaje cotidiano como en los hábitos de búsqueda de la población.
En cuanto a la temporalidad anual, no se observaron variaciones relevantes en la mayoría de los términos analizados, lo que indicaba que el interés por los CC en España se mantenía estable a lo largo del tiempo. La única excepción fue «YouTuber», que registró un mayor interés durante los meses de verano y otoño, posiblemente debido a cambios en los patrones de consumo digital asociados a las vacaciones y al retorno a la actividad académica y laboral.
Asimismo, se identificaron hitos destacados, especialmente en el caso de «YouTuber», que registró picos de interés en 2024. Estos incrementos puntuales se deberían a la influencia de eventos específicos o fenómenos virales en la atención pública. En conjunto, los resultados reflejaron una evolución desigual del interés por los distintos tipos de CC en España, marcada por el crecimiento de nuevas figuras digitales y la consolidación de otras más tradicionales.
En síntesis, el estudio mostró que el interés por los CC en España no solo crecía, sino que se integraba progresivamente en los hábitos culturales y mediáticos de la población. Además, confirmó que Google Trends constituye una herramienta útil para comprender estas dinámicas y para analizar la evolución de los comportamientos digitales en el contexto español.

Riesgos para la salud de los creadores de contenido en las redes sociales
Ser CC en redes sociales parece, a simple vista, una profesión ideal: libertad creativa, reconocimiento público y, en algunos casos, ingresos elevados. Sin embargo, detrás de esa imagen atractiva se esconde una realidad mucho más compleja.
Un segundo estudio, basado en una revisión sistemática de la literatura científica, advirtió que esta nueva forma de trabajo podía tener importantes consecuencias para la salud de estas personas. Se observó que el problema radicaba en la propia naturaleza del trabajo. Los CC viven conectados de forma casi permanente: deben generar publicaciones constantes, interactuar con su audiencia y adaptarse a los algoritmos de las plataformas. Esta presión continua, unida al entorno laboral, a la difícil adaptación del puesto de trabajo y a la incertidumbre económica, crea un entorno laboral exigente y difícil de conciliar.
El estudio identificó un conjunto de condiciones laborales que favorecen la aparición de problemas de salud, como jornadas maratonianas y sin horarios definidos, inseguridad económica, dependencia de algoritmos y métricas que en ocasiones eran poco conocidas, exposición a críticas y a hate speech (discurso de odio) y la falta de separación entre vida personal y trabajo. Esta combinación crea un “cóctel” de riesgos que puede derivar, según el estudio, en diferentes patologías.

Uno de los efectos más observado fue el impacto en la salud mental, constatándose episodios de ansiedad, estrés, depresión o agotamiento emocional (burnout). La necesidad de mantener la atención del público y de proyectar una imagen atractiva generaba una sensación de vigilancia constante, como si nunca se pudiera “bajar la guardia”. A esto se sumaba un fenómeno característico de las redes: la exposición pública. Los creadores no solo recibían apoyo y seguidores, sino también críticas, presión social e incluso ataques o discursos de odio. Este tipo de experiencias afectaba seriamente a la autoestima y al bienestar emocional, especialmente en las personas más jóvenes.
Las condiciones del puesto de trabajo también pasaban factura. Estar largas horas frente a una pantalla, en posturas poco adecuadas y con escasa actividad física, favorecía la aparición de dolores musculares, fatiga visual o problemas derivados del sedentarismo.
Pero, no todos los efectos fueron negativos. Algunos estudios revisados apuntaban que compartir experiencias personales, —por ejemplo, a través de blogs— podía tener un efecto terapéutico, ayudando a reducir la sensación de aislamiento y a conectar con otras personas en situaciones similares. Aun así, se constató la falta de un mayor números de estudios sobre los riesgos de esta profesión. La mayoría de los estudios, analizados en la revisión, eran recientes y con muestras poblacionales pequeñas, lo que indica que estamos ante un campo emergente que necesita más investigación.
En resumen, la creación de contenidos no solo implica creatividad y visibilidad, sino que también conlleva importantes desafíos para la salud. Entender estos riesgos es fundamental para fomentar hábitos más saludables, como establecer límites de tiempo de conexión, cuidar la ergonomía y promover la desconexión digital. Porque la pantalla no debe invisibilizar a la persona que trabaja detrás de ella, con las mismas necesidades de descanso que cualquier otro profesional.
| Categoría de riesgo | Riesgo laboral específico | Posible patología o alteración de salud |
|---|---|---|
| Riesgos ergonómicos | Uso prolongado de pantallas, posturas forzadas y movimientos repetitivos | Trastornos musculoesqueléticos, síndrome visual informático |
| Riesgos ergonómicos | Trabajo estático (sedentarismo) | Riesgos cardiovasculares |
| Riesgos psicosociales | Carga mental: presión constante y exposición continuada | Ansiedad y depresión |
| Riesgos psicosociales | Carga mental: Jornadas prolongadas, ausencia de desconexión y creatividad bajo demanda | Burnout |
| Riesgos psicosociales | Carga mental: Precariedad e incertidumbre laboral | Estrés crónico |
| Riesgos psicosociales | Carga mental: Exposición a discurso de odio (hate speech) y ciberacoso | Malestar emocional severo |
Tabla 1. Relación entre riesgos laborales y alteraciones de salud en creadores de contenido digital

Entre la visibilidad y la precariedad de los creadores de contenido
La integración de ambos estudios permite identificar un fenómeno clave: la popularización de los CC no implica una mejora de sus condiciones laborales, sino todo lo contrario, ya que puede intensificar los riesgos existentes. A medida que aumenta la atención pública, también lo hace la competencia por captar y retener audiencias, lo que fomenta la producción constante, la hiperconectividad y la dependencia de las métricas algorítmicas. El creciente interés social, lejos de ser un indicador de estabilidad profesional, puede actuar como un motor de precarización, sobre todo en un sector sin regulación laboral específica.
Además, el análisis conjunto revela una brecha entre la percepción social del trabajo digital, —asociada a creatividad, autonomía y reconocimiento— y la realidad documentada en la literatura científica, donde predominan la incertidumbre económica, la falta de límites entre vida personal y laboral y la exposición a dinámicas tóxicas propias de los entornos digitales. Esta disonancia contribuye a invisibilizar los riesgos emergentes y dificulta la implementación de políticas preventivas.
La salud laboral no solo se refiere a evitar enfermedades en el trabajo, sino a garantizar el bienestar físico, mental y social de las personas. En la era digital, este concepto cobra especial relevancia con la aparición de nuevas formas de empleo, como la de los CC. Estos profesionales trabajan en plataformas digitales donde la visibilidad, los ingresos y las oportunidades dependen en gran medida de algoritmos y dinámicas cambiantes.
Los CC se han convertido en figuras clave de la economía digital: generan autoempleo, impulsan sectores como el marketing y la publicidad y ayudan a las marcas a conectar con sus audiencias. Sin embargo, su actividad carece todavía de un marco laboral específico en Europa. España es una excepción parcial gracias a la Ley General de Comunicación Audiovisual y al Real Decreto 444/2024, que introduce la figura del «Usuario de Especial Relevancia». Esta categoría regula la actividad audiovisual de los creadores más influyentes, pero no reconoce sus derechos laborales ni los protege como trabajadores.
A pesar de su creciente importancia económica, la creación de contenido conlleva riesgos para la salud que apenas se han empezado a estudiar.

Además, la informalidad del trabajo digital dificulta aplicar las políticas tradicionales de salud laboral, ya que no existe una relación clara entre empleador y trabajador. Por ello, investigar sus condiciones de trabajo es fundamental para comprender su precariedad, su falta de protección y los riesgos emergentes asociados a esta profesión.
En España, miles de personas construyen su medio de vida frente a una cámara y una pantalla, en un entorno de trabajo que nadie ha evaluado, sin un médico del trabajo que les haga un reconocimiento anual y sin un marco normativo que reconozca los riesgos específicos a los que se enfrentan cada día. Y, sin embargo, esos riesgos existen, son medibles y están empezando a dejar una huella visible en la salud de quienes los padecen.
La poca evidencia disponible señala la urgencia de desarrollar marcos regulatorios y estrategias de prevención adaptadas a este sector. Sin una intervención adecuada, la expansión acelerada de esta actividad podría desembocar en una crisis silenciosa de salud laboral. Estudiar la epidemiología laboral de los creadores de contenido es, por tanto, un paso imprescindible para garantizar su bienestar y promover entornos digitales más justos y sostenibles.
Comprender cómo trabajan y qué riesgos afrontan los CC permitirá diseñar políticas y medidas de protección adaptadas a esta nueva realidad. En un contexto donde esta profesión sigue creciendo rápidamente, avanzar en su regulación y en la protección de su salud no es solo deseable, sino urgente para evitar problemas mayores en el futuro.





