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Cuando las hormigas controlan a los camiones: algoritmos de enjambre y la logística del presente y del futuro

Seguro que alguna vez te has quedado asombrado mirando una fila de hormigas: todas avanzan ordenadas, se reparten el trabajo, encuentran comida y vuelven al hormiguero sin semáforos, sin GPS y, aparentemente, sin que ninguna de las hormigas tome el control.

Creado: 17.02.2026

Actualizado: 18.03.2026

El poder de la naturaleza

¿Cómo lo hacen? La respuesta está en que siguen reglas muy simples—como dejar rastros de feromonas en el suelo—que, en cooperación entre miles de individuos, generan un comportamiento colectivo muy eficaz. A este fenómeno se le llama inteligencia de enjambre [1]. La inteligencia de enjambre está por todas partes en la naturaleza. Las hormigas, por ejemplo, son maestras en encontrar caminos cortos hacia la comida: es un sistema que funciona a base de las feromonas que dejan las hormigas al desplazarse. Cada hormiga que encuentra alimento refuerza su ruta con más feromonas al regresar al nido. Cuanto más corta y eficiente es la ruta, más rápidamente se recorre y más veces se refuerza, lo que hace que más hormigas la sigan. Con el tiempo, un camino corto se convierte en la “autopista” principal hacia la comida.

Otro ejemplo de la inteligencia de enjambre se observa en las abejas que organizan auténticas asambleas en la colmena: cuando descubren una flor jugosa, hacen una “danza” que indica la dirección y la distancia, y la colonia decide colectivamente cuál zona explorar. Finalmente, las bandadas de estorninos nos regalan esos espectáculos en el cielo donde miles de aves giran y cambian de dirección al unísono, sin un líder aparente, solo siguiendo reglas básicas de distancia y orientación. Lo fascinante es que de acciones muy simples a nivel individual, surge un comportamiento colectivo capaz de resolver problemas complejos con una eficiencia sorprendente. De hecho, la ciencia lleva décadas inspirándose en él para resolver problemas técnicos como, por ejemplo, problemas de optimización.

Optimizar: algo que hacemos todos los días

Imagina que tienes que ir al centro de la ciudad en hora punta. Tu aplicación preferida de mapas en línea te sugiere tres rutas: ¿cuál eliges? Normalmente la que te lleve más rápido, ¿verdad? Pues en realidad acabas de resolver un pequeño problema de optimización. Ahora sube la dificultad: piensa en una empresa de reparto que debe decidir qué ruta tomarán cien camiones para entregar miles de paquetes en distintas direcciones, y todo eso intentando reducir costes y llegar a tiempo, respetando la seguridad de sus empleados. Aquí es donde entran en juego los algoritmos de optimización como, por ejemplo, los algoritmos inspirados en hormigas, abejas o bandadas de pájaros [2].

© Christian Blum

La logística: el sistema circulatorio de la economía moderna

La logística [3] es esa maquinaria bien engresada que permite que tu pizza llegue caliente a casa, que haya leche cada mañana en el supermercado o que un paquete comprado online te llegue en menos de 24 horas. Detrás de esa aparente magia, hay un ejército de camiones, barcos, aviones, almacenes y robots trabajando de forma coordinada. Y la verdad es que organizarlos no es nada fácil: cualquier atasco, retraso o cambio en la demanda puede desordenar todo el sistema.

Pero esta maquinaria, aunque eficiente, también tiene un coste (cada vez menos) oculto: el consumo masivo de energía y la emisión de gases contaminantes. Cada kilómetro recorrido y cada hora de almacenamiento implican recursos que afectan al planeta. Por eso hoy se habla cada vez más de la necesidad de transformar la logística tradicional en una logística sostenible [4], que no solo piense en rapidez y bajos costos, sino también en el impacto ambiental. Esto implica replantear las rutas de transporte para hacerlas más cortas y eficientes, apostar por vehículos eléctricos o híbridos, aprovechar mejor los espacios en los almacenes y fomentar el uso de energías renovables. En otras palabras, optimizar es uno de los pilares fundamentales de la logística.

¿Por qué pensar como hormigas para mover camiones?

En logística, los problemas de optimización representan un gran desafío: tienden a tener muchas variables, una gran cantidad de soluciones posibles y un entorno que suele cambiar a menudo. No se trata solo de decidir qué camión lleva qué pedido, sino de coordinar horarios, prever atascos, ajustar inventarios, calcular costes y, al mismo tiempo, responder a imprevistos como una tormenta o un cambio repentino en la demanda. Los métodos tradicionales de optimización pueden quedarse cortos porque requieren demasiado tiempo de cálculo o no son lo suficientemente flexibles para adaptarse a estos escenarios dinámicos [5]. Los algoritmos inspirados en la inteligencia de enjambre, en cambio, trabajan como sus modelos naturales:

  • Exploran muchas opciones al mismo tiempo, como si varias hormigas buscaran distintos caminos hacia la comida.
  • Aprenden de la experiencia colectiva, reforzando las soluciones que funcionan mejor.
  • Se adaptan al cambio, igual que una bandada de pájaros cambia de dirección al instante para evitar algún obstáculo

Así, lo que a primera vista luce desordenado en la naturaleza se traduce en organización en la logística.

Ejemplos fáciles de imaginar

  1. Rutas de reparto más eficientes. Empresas como AntOptima[1] o aai labs[2], en cooperación con empresas de transporte, han usado algoritmos inspirados en colonias de hormigas para optimizar diferentes aspectos en torno a las rutas de los camiones de reparto. En lugar de probar todas las combinaciones posibles (lo cual sería casi interminable), sus soluciones “aprenden” a encontrar los caminos más cortos y menos congestionados, como harían las hormigas buscando comida. Esto permite ahorrar combustible, tiempo y dinero, además de reducir emisiones.
  2. El almacén lleno de robots. En algunos centros logísticos modernos, como por ejemplo los de Amazon,[3] pequeños robots móviles se mueven como un enjambre para llevar productos de un lugar a otro. En vez de seguir un plan rígido, cada robot toma decisiones simples basadas en su entorno y en los demás robots, lo que permite que el conjunto trabaje de manera muy coordinada. Así, se mejora la velocidad de preparación de pedidos y se evita el caos en pasillos llenos de movimiento. Como los estorninos en el cielo, pero sobre ruedas.
  3. El espacio aéreo con drones de entrega. Proyectos piloto de empresas como JD.com[4] y Zipline[5] han investigado cómo coordinar flotas de drones para cubrir múltiples entregas en áreas rurales o congestionadas. Usando principios de enjambre, los drones ajustan su trayectoria en tiempo real para evitar congestión aérea, balancear cargas y reaccionar a imprevistos.
  4. Gestión de inventario y picking colaborativo.[6] Startups de robótica como Fetch Robotics[7] y Swisslog[8] han trabajado con algoritmos colectivos para que varios robots colaboren en el picking de pedidos. Por ejemplo, un robot puede decidir ayudar a otro si está sobrecargado, o repartir la tarea de forma autónoma sin esperar instrucciones de un sistema central.

Un vistazo al futuro

La logística no dejará de crecer en complejidad: más comercio electrónico, más ciudades congestionadas, más exigencias de rapidez. Pero también más oportunidades para innovar.

  • Ciudades inteligentes: los enjambres digitales podrían coordinar flotas enteras de autobuses, taxis y repartidores en tiempo real.
  • Logística verde: optimizar rutas significa menos kilómetros, menos gasolina y menos emisiones.
  • Robots colaborativos: enjambres de pequeños vehículos autónomos podrían mover mercancías en puertos, aeropuertos o almacenes, sin necesidad de un gran centro de control.
  • Hibridación con otros tipos de IA: combinados con, por ejemplo, modelos predictivos, estos algoritmos podrán anticiparse a los cambios y reaccionar antes de que el problema ocurra.

En el grupo de investigación del autor de ese artículo, el trabajo sobre logística urbana sostenible se centra especialmente en nuevos y eficientes algoritmos para generar planes de rutas para flotas de vehículos eléctricos.[9]

Cierre: cuando la naturaleza nos da la receta

La próxima vez que veas un grupo de hormigas cargando una miga de pan o un trocito de chorizo, piensa que ese mismo ingenio colectivo está inspirando la manera en que llegan tus pedidos a casa. La naturaleza, a través de los mecanismos de la evolución, lleva millones de años perfeccionando estas estrategias de cooperación. Nosotros apenas estamos empezando a copiarlas, pero los resultados ya son espectaculares: camiones que piensan como hormigas, robots que se comportan como bandas de pájaros y drones que patrullan como enjambres.

Y quién sabe: quizá en unos años la logística sea tan eficiente que un enjambre digital decida la mejor forma de traerte la compra … incluso antes de que te quedes sin leche.

Bibliografía:

[1] Eric Bonabeau, Marco Dorigo, and Guy Theraulaz. “Swarm Intelligence: From Natural to Artificial Systems.” New York, NY: Oxford University Press, Santa Fe Institute Studies in the Sciences of Complexity, 1999

[2] Christian Blum and Xiaodong Li. “Swarm Intelligence in Optimization.” In: C. Blum, D. Merkle (eds) Swarm Intelligence. Natural Computing Series. Springer, Berlin, Heidelberg, 2008.

[3] Timm Gudehus and Herbert Kotzab. “Comprehensive Logistics”. Springer Science & Business Media, 2012.

[4] David B. Grant, Chee Yew Wong, and Alexander Trautrims. “Sustainable logistics and supply chain management: principles and practices for sustainable operations and management.” Kogan Page Publishers, 2017.

[5] Rafael Martí, Marc Sevaux, and Kenneth Sörensen. «Fifty years of metaheuristics.» European Journal of Operational Research 321, no. 2 (2025): 345-362.


[1] https://www.antoptima.com/

[2] https://www.aai-labs.com/

[3] https://www.amazon.es/

[4] https://global.jd.com/

[5] https://www.zipline.com/

[6] “Picking” se refiere a recoger y preparar los productos de un pedido dentro de un almacén o centro logístico.

[7] https://fetchrobotics.com/

[8] https://www.swisslog.com/

[9] https://www.iiia.csic.es/~christian.blum/

Christian Blum

Christian Blum

Investigador científico en el Instituto de Investigación en Inteligencia Artificial (IIIA) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)

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