Soy bióloga especializada en fisiología vegetal, biotecnología agroalimentaria y mejora genética de cultivos hortícolas. Desde hace más de veinte años, mi trabajo se centra en comprender cómo se desarrollan los frutos, cómo mejorar su calidad y cómo hacerlos más resistentes frente a factores de estrés, como el frío o las condiciones de conservación tras la cosecha.
Inicié mi trayectoria investigadora estudiando los mecanismos genéticos que regulan la determinación sexual en plantas de interés agrícola, especialmente en Cucurbita pepo, una especie que incluye distintos tipos de calabacín y calabaza. A partir de ahí, mi labor científica se ha ampliado al análisis de procesos fisiológicos y moleculares relacionados con la calidad del fruto, la postcosecha y la mejora genética de variedades hortícolas.
A lo largo de mi carrera he participado en numerosos proyectos de investigación nacionales e internacionales, así como en contratos con empresas del sector agroalimentario, lo que me ha permitido combinar ciencia básica y aplicada. Esta colaboración con grupos de investigación y empresas ha estado orientada a desarrollar cultivos más productivos, de mayor calidad y mejor adaptados a las necesidades actuales de la agricultura.
Actualmente soy Profesora Ayudante Doctora en la Universidad de Huelva, donde compagino la docencia con la investigación en cultivos de berries, como arándano, frambuesa y fresa. En esta etapa trabajo en estrategias pre y postcosecha para mejorar la calidad y conservación del fruto, con un enfoque orientado tanto al conocimiento científico como a su aplicación práctica en el sector agrícola.